Relato “No es tarde”

Leeos un realto que escribí hace unos meses (narrativa, los hechos no me sucedieron a mí), sobre ciertas cosas en las que caemos de vez en cuando, aunque lamentablemente, acabamos olvidando de nuevo.
Se titula "No es tarde". Si queréis saber de lo que hablo, al menos echadle un vistazo, es una página.
 
Espero que os guste.
 
Saludos.
 
 
No es tarde
 

  Al volver de trabajar, todo el estrés acumulado del día, se concentra en su presión máxima, al tomar la autovía que llamo yo del eterno atasco. ¿Qué desgraciada causa, me obliga a perder una hora de mi vida cada día?. A mí, que me parece una pérdida de tiempo dormir, por esa sensación irremediable, de haber invertido desorganizadamente el trocito de existencia que va desde la última vez que desperté, hasta el momento que duermo.

  Hace poco, puede que 5 ó 6 días, retornando por esta vía de la que hablaba, me di cuenta de algo que hizo que se me viniera el mundo encima. Mi vida era diametralmente opuesta a la que yo siempre había soñado. No entraré en la descripción de qué es exactamente lo que esperaba de mi estancia en el mundo, ya que tengo que contaros una historia, que tiene que ver directamente, con esta forma de sentir.

  Las lágrimas comenzaron a arrasar mi rostro, sin ninguna posibilidad de ser contenidas. Las luces rojas de los coches que parados delante mía, sin saberlo, esperaban nada en la vida, se difuminaban al traspasar mis ojos empapados en llanto. Esta forma de repentino vacío interno, no era tanto porque me diera cuenta de aquel detalle, como por concluir que no tenía posibilidades de cambiarlo.

  La forma de llover de aquella tarde, prematuramente tornada en noche, era una burlona metáfora de mi estado de ánimo. Hoy, el atasco, era más denso que otras veces. La causa, un accidente, que, yo aún no lo sabía, había sido mortal. Mi carril, avanzaba al menos, así que me podía fijar en la expresión de los demás conductores. No fue nada alentador. Si practicáis esto en vuestros atascos, tened cuidado, ya que es posible que caigáis en la misma cuenta que yo.

  Ya divisaba las luces de los servicios de emergencia, y por la cantidad de ellas, parecía un accidente grave. Pronto pude distinguir las tumbas de acero, donde alguno de aquellos infelices, que cualquiera de vosotros puede encontrar en las caravanas, había terminado su particular calvario.

  Existe una atmósfera más fría aún, que rodea el lugar de un accidente, donde los sanitarios van corriendo de un lado a otro, esquivando los fardos que en el suelo reposan cubiertos por una sábana blanca, o con un papel isotérmico si algo se intentó por que vivieran. Nada te hace imaginar, el sufrimiento que pasarán sus seres querientes, al conocer la noticia desgarradora, saber que aquella persona, de forma tan repentina, nunca más volverá a alegrarte los días, que era una pequeña parte de lo que aún podemos llamar vida. Yo había caído en esto, en aquel mismo momento, siempre hay formas de cambiar las cosas cuando están en nuestra mano, y ésta, lo estaba.

  Pero supe finalmente, que me había dado cuenta tarde, de que mi vida había sido una constante pérdida de tiempo hacia mis amigos, mis abuelos, mis padres, mi mujer, y…mi hijo, que yacía tumbado junto al arcén de la autovía, sin expresión, irremediablemente inmóvil.

  Fue como si me arrancaran las entrañas, corriendo directamente a abrazar a mi hijo, desconsolado, vacío, solo. No sé exactamente, cuánto tiempo tardaron en evitar que estuviera en la zona del accidente, pero me pareció una eternidad.

  El problema no es que las cosas se estén haciendo mal, sino darse cuenta tarde, de que se están haciendo mal. Mi hijo no volverá a estar a mi lado, pero mi hija sí. Quizás no es tarde del todo.

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8 comentarios en “Relato “No es tarde”

  1. Hola!!! he estado echando un ojillo en tu espacio, la verdad q no me dedico a esto, y me ha parecido interesante… agregame si quieres ok??? y hablamos un ratillo.
    Saludos, Laura

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  2. La vida, pasa tan deprisa que hay veces que no vemos lo que nos perdemos, esos pequeños detalles, la sonrisa de un amigo, la mirada de un niño, el hola de alguien desconocido, esas cosas que todos los días nos pasas, y de las cuales nunca nos acordamos. Por eso hay que vivir cada momento hasta el ultimo segundo, porque nunca es tarde para recuperar todo eso que creermos perdido. Y si eso que hemos perdido no puede ser recuperado, hay que seguir viviendo para no perder ni un instante de lo que aun no hemos perdido.
    Un beso.

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  3.    Hola Nacho!! por supuesto que me gusta, me encanta!! escribes genial!! espero que no sea lo único que tienes porque se te da bien. Me gustaría seguir leyendo cosas tuyas.
       Yo personalmente apuesto por ser consciente a tiempo de que algo se puede hacer para evitar ese sentimiento de frustración, de no conformarse con lo que se tiene, de aprovechar todas las oportunidades que sean necesarias para evolucionar como persona y como trabajador, para que ello no te limite en tu vida personal, para poder disfrutar de lo más pequeño como puede ser una conversación con tus seres queridos o un abrazo, que al fin y al cabo es lo que hace tu vida.
       Me gusta esta entrada, hace pensar y seguro que más de uno gracias a ella se parara a evaluar sus prioridades y lo que hace al respecto. Gracias por ello!!
     
     
     
       Un bechito de Hada!!

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