Sobre la perseverancia

Me considero una persona con determinación, aunque no siempre, por tanto no sé si soy el más indicado para escribir sobre este tema. Pero lo voy a hacer.

Todos en algún momento nos hemos propuesto un proyecto o tarea importantes, sopesando obstáculos, inconvenientes, posibles resultados en caso de éxito o consecuencias del fracaso.

Desde que vivimos en un mundo con su inherente caos, en el que ni el más titánico de los esfuerzos puede asegurarnos el éxito, el ser humano tiene un miedo innato a los nuevos retos. Es natural que nos preguntemos qué será de nosotros si la idea no llega a buen puerto, e imaginemos ese escenario como algo muy probable. La valentía de cada uno vencerá o no ese miedo. Robert Frost dijo

“Dos caminos divergían en un bosque, y yo, elegí el menos transitado de los dos. Aquello fue lo que cambió todo”

y todos sabemos el miedo que dan los caminos poco transitados, pero es la manera de llegar a algo distinto, conseguir el cambio en nuestras vidas.

Uno empieza con muchas ganas, y si el objetivo se alcanza rápido, ya está, aquello pasó como se esperaba en el tiempo que se esperaba. Un éxito sin complicaciones.

Pero, ¿qué pasa si el resultado se hace esperar?.  En ese momento entra el carácter de cada persona para afrontar la situación. Pesimistas, optimistas, pragmáticos, visionarios…todos pasan por momentos de lucha, sacrificio, dudas e inseguridad. La diferencia estriba en quién persevera y quién abandona. El pesimista abandonará antes que un optimista.

Esto me lleva a preguntarme cuántas veces un pesimista habría llegado al objetivo de haber perseverado más. Y también, ¿significa esto que siendo optimista conseguirás más éxitos que si eres pesimista? Parece que sí, aunque seguramente también más fracasos, pero más que fijarse uno en los fracasos, pienso que lo más efectivo es pensar en cuántas oportunidades pierdes si no sigues intentándolo. Aquí asumo que los recursos que estamos utilizando para intentarlo son siempre propios, no ajenos.

Si nos encontramos sin fuerzas, lo mejor es hacer algo que nos las devuelva: salir con amigos, contárselo a alguien en quien confíes y cuyas palabras sepas te van a reconfortar…pero abandonar, por norma general, ¡NUNCA!

“Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.”
Samuel Beckett (1906-1989) Poeta y novelista irlandés.
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