La encrucijada

Aquí estoy.
Enfrentándome a otra encrucijada como cada día, como quien prepara el café de la mañana, el que recorre el mismo camino al puesto de trabajo.

No siento una determinación urgente y definitiva, entendiéndolo como una decisión sin vuelta atrás, o un punto de no retorno, como el que sobrepasa una aeronave al despegar y tras el cual volar es su única opción sin desastre.

Probablemente, volveré a tener otra oportunidad, mi voluntad la propiciará. Mi escepticismo sobre la existencia de un destino predeterminado me hace pensar que está todo en mi mano y que mi mano atiende a razones, y que mis razones son producto de un análisis calmado e ingenuo. Calmado porque le dedico el tiempo necesario sin injerencia externa. Ingenuo porque hago como si la pasión y mi subjetivo marcados a fuego sobre mi parcela irracional, no interfirieran en el resultado del razonamiento.
Bien sé que todo nace en esta región, a veces inhóspita, a veces olvidada, fluyendo por los ríos de agua helada, de torrente imparable, hacia el mar cálido y salado de lo terrenal, de lo palpable.

Toda decisión, por nimia que parezca, es en realidad un giro en el camino de nuestras vidas. Casi un punto de todo sueño en el que, o bien deja de serlo, o bien pasa a ser sueño eternamente. Una elección de algo que da de lado otras muchas cosas. Elegir es, sobre todo, descartar.

En la rutina elegimos todos los días lo mismo, y una parte de la elección se hace automáticamente en virtud de la seguridad y la tranquilidad.
En lo excepcional elegimos riesgo en mayor o menor medida, en virtud de obtener algo más valioso que el posible coste de equivocarnos. La percepción de cómo de grande es el riesgo, o cómo de valiosa es la recompensa, varía de una persona a otra, pero todos elegimos, constantemente. El éxito radica en lo buena que sea esta percepción en comparación con la realidad final.

Pulsar “Draft” o “Publish”. Guardarlo para mí o exponerme.

Quizás sabréis lo que hice, o quizás no.

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12 comentarios en “La encrucijada

  1. Nacho… siento un hilo de nostalgia a través de tus letras… como si el escribir fuera un acto de abrirse que doliera, que te doliera… y tal vez lo sea Nacho… sí… se requiere honestidad, valor, sensibilidad, e incluso humildad dar “publish” y entregar ese algo de ti al universo… pero creo que el universo, del cual soy parte, lo recibe con los brazos abiertos… yo recibo tus letras con los brazos abiertos, porque para mi son importantes, y tú eres importante…. mucho de lo último que has escrito me ha dejado con la sensación de que quizá no estoy comprendiendo algo, que algo se me está escapando… lo que sea, lo que sea que haya detrás de tu poesía, es parte del enigma que hay en ti… y me encanta… Es algo hermoso leerte Nacho, y deseo leerte siempre que tengas la necesidad, el impulso, el gusto, el reto, -lo que sea, de escribir.

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    • Cada vez que escribes algo, Zuri, me doy más cuenta de la suerte que es tenerte aunque sea “sólo” por aquí. Llevas las conversaciones a otro nivel, a una profundidad que me resulta muy complicado alcanzar en mi día a día.

      Y estás en lo cierto, completamente. Creo que el enigma del que hablas está relacionado con mis dudas, contradicciones, que afloran en la intimidad de los escritos que publico.

      Muchas gracias por estar ahí.
      Un abrazo.

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      • Nacho… creo que las dudas y las contradicciones suelen ser una constante en quienes pueden ver más allá, de quienes desean ir más allá… Si es verdad eso de que los seres humanos estamos aquí para aprender .. creo que tu vida está llena de aprendizaje… y ese aprendizaje conlleva dudas, incertidumbre, contradicciones, etc… Eres grande Nacho!! y muchísimas gracias por tus palabras.

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  2. No por mucho reflexionar, ni aún sopesando las opciones conocidas (¿y qué hacer con la incidencia de las que desconocemos?) tendremos la certeza de la seguridad. Tampoco se esconde en la rutina. Aunque a ella le conocemos el rostro y eso, Nacho, tranquiliza. Cada decisión y su elección culminan en un salto al vacío. Y llamamos éxito al pozo poco profundo que nos acoge cuando aterrizamos nuevamente, en lugar del temido abismo.
    Un abrazo y esta sonrisa 🙂

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    • Vero, creo que te he contestado fuera del hilo por lo que no te habrá notificado. Te copio aquí la respuesta:

      Estoy muy de acuerdo, Vero. Tanto como nivel pones a esta disección que muy superficialmente he hecho sobre el arte de elegir. Agradezco tu tiempo para recalar y sembrar calma en este humilde mar de dudas.

      En efecto, hay opciones que desconocemos en muchas de las elecciones. Opino que, a ojos de quien se enfrenta a la encrucijada, es irrelevante en términos de seguridad. Aún si tuviera la certeza, ese alguien, de que existen opciones desconocidas que podrían (o no) ser mejores que las que ya conoce, el ser humano tiende a ignorar lo que no entiende como mecanismo de autoprotección. Decía Aldous Huxley “no sabemos porque no queremos saber”, la vida es más cómoda así, está en nuestra naturaleza. Podríamos decir que quien opta por lo que conoce tiene la concepción de seguridad, una seguridad ignorante, pero estoy de acuerdo contigo en que no existe tal.

      No quiero decir que no haya personas que no tengan la osadía de escarbar en lo desconocido, de “complicarse” la vida, la civilización no habría llegado a este punto sin esas personas. Pero mi opinión es que no es generalizado.

      Por último, me encanta el símil del pozo. Le agrega gravedad al ejercicio de escoger y sus consecuencias.

      De nuevo, gracias.
      Un abrazo y un beso grandes, Vero.

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  3. Estoy muy de acuerdo, Vero. Tanto como nivel pones a esta disección que muy superficialmente he hecho sobre el arte de elegir. Agradezco tu tiempo para recalar y sembrar calma en este humilde mar de dudas.

    En efecto, hay opciones que desconocemos en muchas de las elecciones. Opino que, a ojos de quien se enfrenta a la encrucijada, es irrelevante en términos de seguridad. Aún si tuviera la certeza, ese alguien, de que existen opciones desconocidas que podrían (o no) ser mejores que las que ya conoce, el ser humano tiende a ignorar lo que no entiende como mecanismo de autoprotección. Decía Aldous Huxley “no sabemos porque no queremos saber”, la vida es más cómoda así, está en nuestra naturaleza. Podríamos decir que quien opta por lo que conoce tiene la concepción de seguridad, una seguridad ignorante, pero estoy de acuerdo contigo en que no existe tal.

    No quiero decir que no haya personas que no tengan la osadía de escarbar en lo desconocido, de “complicarse” la vida, la civilización no habría llegado a este punto sin esas personas. Pero mi opinión es que no es generalizado.

    Por último, me encanta el símil del pozo. Le agrega gravedad al ejercicio de escoger y sus consecuencias.

    De nuevo, gracias.
    Un abrazo y un beso grandes, Vero.

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  4. Somos las decisiones que tomamos, nos hacemos a medida que optamos por esto o aquello; vamos haciendo el camino y, muchas veces, nos extraviamos.Pero ese ir y venir, ese aprendizaje doloroso, esa incertidumbre anterior a los momentos de coraje, ese sabor amargo o agridulce en los pensamientos nos hace estar conscientes… Conscientes para hacer de nuestra vida una pieza de arte, única, que perdurará -quizás- en algún que otro corazón, en alguna que otra memoria.

    Me encantó tu entrada.

    Feliz viernes.

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    • Hay una frase de Frost en Dead Poets Society que tu comentario me ha recordado: “dos caminos se abrieron ante mí, pero tomé el menos transitado y eso marcó la diferencia”. Cuánta razón tienes. Y, en definitiva, todos sumamos a esta existencia, y dejaremos una huella, de una u otra manera. Tus palabras podrían formar parte perfectamente de una continuación del post 🙂

      Gracias, y que tengas feliz fin de semana, Loretta.

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      • Recuerdo esa frase y jamás me canso de leerla. Ojalá nuestras huellas señalen un buen camino para los que vienen detrás… Pues continúa el post; quiero seguir leyéndote.
        Buen día y buena vida, Nacho 🙂

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