El Arte de la Guerra

En "El Arte de la Guerra" Sun Tzu habla de cómo disponer los ejércitos en el momento del ataque, cuándo atacar una ciudad fortificada, quién debe hacerlo en función de sus capacidades… y resulta que todas las consignas que este general chino describe en esta obra, de hace más de dos mil años, tienen aplicación en la vida contemporánea, en el mundo de los negocios, en las relaciones humanas…
 
Todo el texto se sustenta sobre la idea de que la mejor manera de ganar una guerra es no entrando en combate. De ahí desarrolla muchas técnicas que harán al contrario abandonar el concepto de que la contienda es la mejor salida o simplemente le dejarán fuera de juego.
 
A propósito de lo que acontece en estos tiempos en nuestro país, decir que siempre hay que tener claro quién es nuestro enemigo, a veces no es algo tan obvio como creemos. Una de las más efectivas técnicas que Sun Tzu explica en este libro es la de la confusión, hacer que en el seno del ejército contrario se creen disputas con el fin de debilitarlo y dividirlo.
 
A tenor de las conversaciones en cafeterías, correos electrónicos, etc… me doy cuenta de que estamos cayendo en esta ancestral técnica y sinceramente, da miedo.

Einstein no fue sólo física y números

 
"Qué extraños somos todos los mortales. Cada uno de nosotros está aquí por un muy breve espacio de tiempo y por un propósito que no conoce, aunque a veces piense que sí.
Pero, sin necesidad de una reflexión más profunda, uno sabe, a partir de la vida diaria, que existe para otras personas.
En primer lugar para aquellos cuya sonrisa y bienestar hacen que nuestra felicidad sea completamente dependiente de ellos, y después para todos aquellos a cuyos destinos, siendo completos desconocidos para nosotros, estamos unidos por los lazos de la comprensión.
Todos los días, cientos de veces, me recuerdo a mí mismo que […] debo esforzarme para devolerlo en la misma medida que lo recibí y aún lo recibo…
[…]
Mi apasionada visión de la justicia y responsabilidad sociales siempre ha contrastado, curiosamente, con mi manifiesta falta de necesidad de contacto directo con demás personas y comunidades. Soy un auténtico ‘viajero solitario’ y nunca he pertenecido a mi país, mi hogar, mis amigos, o incluso mi familia más directa, con todo mi corazón; en las aparencias de todos estos lazos, nunca he perdido el sentido de la distancia o la necesidad de estar solo…
[…]"
 
Como buen bohemio, pasa de "todo Cristo". No sólo es interesante el aspecto científico de este personaje sino también el lado humano. En esta parte del ensayo, que está cortada, aunque no es demasiada extensa, habla además sobre temas como la política y su particular forma de ver la democracia que ya, datando de hace 76 años, podría dar lecciones a los políticos de hoy en día.
 
¿Existen ahora mismo científicos de este tipo? ¿los conoceremos antes de que mueran o se líen con Cayetana de Alba?. Científicos… sí, excesivamente conocidos… no.
 

Ciegos que viendo, no ven


"-¿Por qué nos hemos quedado ciegos?
 – No lo sé, quizá un día lleguemos a saber la razón
 – ¿Quieres que te diga lo que estoy pensando?
 – Dime
 – Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos"
 
Ensayo Sobre la Ceguera, José Saramago.
Este fragmento de esta gran novela, ilustra algo con lo que estoy de acuerdo.
Ver no es únicamente percibir las cosas materiales que nos rodean, esto es, lo que entra por nuestras pupilas. En mi opinión, lo más importante, es la manera de percibirlo por parte de nuestro cerebro, que es quien se encarga de desechar las imágenes que no nos interesan. ¿No somos ciegos de esa parte de la realidad desechada?.  
 
Hay muchas cosas que reclaman nuestra atención, que intentan hacerse ver, y aún así, son ignoradas por la visión selectiva del ser humano. Vamos cerrando el foco, hasta crear un mundo compuesto únicamente por lo que no nos hiere, y por lo que podemos cambiar, dejando en la sombra los problemas sin solución, y los que teniendo solución, perjudican seriamente nuestra persona. Hay individuos, que incluso acaban con una ceguera del 100%.
 
La ilusión, parchea los espacios que nuestro ojo no consigue finalmente ver. Todo ser humano, es un ciego potencial. Por cierto, a leerse el libro.
 

Carlos Ruiz Zafón ha sido galardonado por su obra ´La sombra del viento´ con el Premio Correntes Escritas.

Puede leerse aquí.
 
Posteo la noticia, porque me he engullido recientemente el libro, y ahora que le dan un premio más, aprovecho para hablar sobre él.
 
Novela ambientada en la Barcelona de primera mitad de siglo XX, ‘La Sombra del Viento’ no sólo te mantiene devorando letras, sino que además, introduce a quien lo lee en una atmósfera de intriga no muy común.
 
Evitando los clichés de las obras más comerciales, Carlos Ruiz Zafón, dibuja a cada instante la historia de un chaval y un libro sobre un fondo de una Barcelona gris y lluviosa de los años 40, que sirve además, como potenciador de la trama.
 
Sin sorpresas excesivamente taquicárdicas, logra mantener al lector, en un suspense continuo, que acaba convirtiéndose en droga.
 
Los pasajes descriptivos, son de una calidad inigualable, por su simpleza y facilidad léxica, sin recurrir a carambolas lingüísticas que hagan perder el hilo, como ocurre en tan numerosas obras del mismo rango. Dos o tres palabras, pueden convertirse en un escenario con todo lujo de detalles, que en esta novela de extensión media, se traduce en una calidad escénica difícil de alcanzar.
 
Las crónicas relatadas en su contenido, acarician todos los sectores del sentimiento más profundo, incluyendo la amistad, el cariño, la compasión, la vileza, la crueldad…y sobre todo, el amor. Hay muchas obras, completamente desconocidas, que merecerían igualmente el presente artículo, pero sirva ésta como gancho para todas ellas.