El Camino

Camino

Camino

¿Por qué un día te levantas y propones a tu padre y a tu hermano hacer El Camino de Santiago?

Muy buena pregunta que me hago a mí mismo. Allá por Abril, estuve por León, cerca de O Cebreiro. Zona preciosa que recomiendo visitar. Por cada pueblo que visitábamos Marta y yo vimos peregrinos con cara fatigada, andares que reflejaban cansancio.

Pensaba que cómo a nadie le podía
apetecer pasarse andando tantos días seguidos, y entonces me fijé en
otra cosa: la compañía.
Si ves El Camino desde la perspectiva del andar y el esfuerzo físico, creo que lo estás viendo desde el lado equivocado. Si piensas en quién te va a acompañar, lo que te puede cambiar hacerlo… Creo que puede ayudar a valorar más las cosas pequeñas. La compañía no tiene por qué ser otra persona. El ejercicio de ordernar tus propios pensamientos, hablar contigo mismo, suena muy metafísico y tal, pero es otra opción por la que muchísima gente opta -como yo con este blog-.

Alguien te puede decir que eso mismo lo puedes hacer sin andar, quieto en un sitio. El Camino, a riesgo de volver pensando otra cosa, creo que refleja el cambio y el movimiento, que añade un factor azar que hace de aquello una experiencia diferente a cualquier otra. Yo aún no le he encontrado el lado místico religioso al que originiariamente se ligó.  En cualquier caso, estas son mis espectativas. Marta, mientras tanto, se va a Malta. Ya veremos qué sacamos en claro de todo esto…

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