A la deriva

Barco-a-la-Deriva

La deriva que lleva tu boca hacia la mía, la provoca el suspiro de alguna decisión pasada.
En un momento fue rumbo, alcanzable, posible, mientras que parecía remota, inasumible y, sobre todo, irracional y desconocida.
Una separación entre dos deseos mancos y asimétricos, fue otrora la proyección de un abrazo, de una perfecta simetría. Aun lejana.
He ahí el drama del estado natural de las cosas, pues tiende al desorden, rehuye el equilibrio, requiere de energías irreales para no abocarse al caos, a ese lugar bajo el mar donde vive quien no lucha.

Y mis energías se vieron menguadas por el tiempo y la duda, por la tormenta, el vaivén de las olas que luchaban por mantenerme lejos, mientras tu faro desde tierra me enviaba señales confusas. Apenas pude permanecer a flote.

Aprendí que se deben evitar los rumbos marcados por faros de tierras inciertas, ya que, en el mejor de los casos agotarás tus fuerzas en llegar y no las tendrás para volver. En el peor de los casos darás con tus huesos en las rocas merced de la fuerza de tu llamada.

Aprendí que la inmensidad de tus dominios, que bien conoces y mal me orientan, albergan todos los actores que uno pueda imaginar. En uno fui ballena. En otro gaviota. En otro delfín. Y como el mar no es lugar para un lobo como el que en tierra me acompañaba, allí murió ahogado.

El sol salió, y el sol se puso. Tardes de apacible calma, que reflejaba el cielo y se perdía en el horizonte. Otro mar. Otro océano.

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Caos II

Y de la teoría a la poesía:

Cúmulo de sucesos
De  pasados posibles y futuros imposibles
De quizás y de obviedades
De desorden y concierto
De encontrados y perdidos
De un instante y dos caminos
De lo único cierto, lo vivido

En definitiva, vida

Y aún siendo aparente capricho
En verdad es el cambio provocado
Por tu descuido y por mi tino
Que ardieron en pos de un rayo acertado
Por mi alma y por tu sino
Que la providencia por siempre dejó amarrados

En definitiva, mi vida

Caos I

Hoy os voy a contar un rollo teórico que me parece interesante y como siempre cada uno lo puede asociar a cualquier ámbito de su vida, y eso es lo realmente maravilloso. Me ocurre muchas veces que un concepto por sí solo me parece un auténtico coñazo, pero aplicado a lo cotidiano cobra una belleza tremenda. En mi opinión, el caos es uno de esos conceptos.

El caos siempre me ha interesado mucho como ingeniero y persona interesada en la ciencia en general. Inicialmente parece que la palabra tenía un significado más cercano a “impredecible” aunque ahora se acerca más al efecto, que es el desorden. Algo impredecible provoca una situación de desorden aunque, como veremos, puede que no siempre esto sea así.

El aspecto que más me atrae del caos es el misterio que muchas veces engloba, principalmente porque en los sistemas caóticos que podríamos llamar “deterministas no lineales“, se conocen las condiciones iniciales pero no se pueden predecir las condiciones finales porque las herramientas de que podamos disponer no permiten desarrollar un método que nos permitan hacerlo. Debido a la complejidad del sistema es imposible despejar el resultado, aunque siempre haya uno.

Un ejemplo típico de caos es el popular Efecto Mariposa que fue consecuencia de la investigación de Edward Lorenz, padre de la Teoría del Caos,  sobre modelos matemáticos que él mismo ideó para predecir la meteorología. Se dio cuenta de que modificando mínimamente los datos de partida, los resultados cambiaban de manera asombrosa, de una forma que nunca un cambio tan pequeño hubiera podido hacer imaginar, debido a que dentro del sistema, de las ecuaciones, ocurrían efectos en cadena que ni su modelo matemático podía controlar al aumentar la complejidad extraordinariamente.

La abstracción clásica de esto, plasmada en frases muy antiguas como proverbios chinos, es que una mariposa, simplemente moviendo sus alas, puede provocar una alteración de dimensiones inimaginables, podría cambiar el mundo.

Una sociedad es otro claro ejemplo de sistema caótico, cuyo caos es minimizado mediante leyes, sistemas de gobierno y estados, religión, ideología… Es muy extendida la idea, también, de que gracias a los políticos y guías espirituales la gente no se mata a palos por el desorden que generaría el comportamiento humano que deviene de la anarquía. Es decir, un sistema complejo como es una sociedad de millones de personas, desemboca en resultados impredecibles. Pero en este caso, y como anunciaba al principio, hay teorías, como la de Orden Espontáneo, que mantienen que el mero hecho de haber un interés individual por vivir bien, el bienestar, el beneficio propio, provocaría una estabilidad autoimpuesta internamente sin necesidad de una autoridad que obligue a ello. Hay infinidad de ejemplos que hacen entrever esta teoría, como Wikipedia. Jimmy Wales, fundador de Wikipedia, tras leer “The Use of Knowledge in Society“, ensayo del aclamado economista austriaco Friedrich von Hayek, donde se defiende que la estabilidad de los precios que fijan los mercados son únicamente resultado de los diversos intereses que acuden a dicho mercado, e interiorizó la teoría del Orden Espontáneo que mencionaba. Pensando en aplicar esta teoría al conocimiento humano, fundó la mayor enciclopedia online del mundo. Dijo: “Imagina un mundo en el que cualquier persona del planeta tiene acceso gratuito a la suma de todo el conocimiento humano. Eso es lo que estamos haciendo. ”

¿Es el caos, en definitiva, la mayor expresión de orden del Universo?

– El caos es un orden sin descifrar
José Saramago.