Camino a El Olvido

– Por favor, ¿para llegar a El Olvido?
– Sí. Cuando llegue a Dolor, y pase Resignación, debe girar hacia Despecho. Después tome la circunvalación de Odio y así, tras muchos kilómetros, llegará a Indiferencia. No se confunda yendo hacia Melancolía porque estaría girando en círculo.
Debe viajar durante varios días, semanas, años, y así llegará a El Olvido.
– Muchas gracias, señor…
– Puede llamarme amigo, ¿quiere que le acompañe?
– Sería un placer…

El mismo día, cada año

Siempre se ilusionaba cuando el mismo día del año le llegaba aquel poema escrito de puño y letra, cada año distinto, cada año más relacionado con ella y su vida. A veces sentía que el autor hubiera formado parte de ella. 

Parece como si hubiera estado hurgando en sus inquietudes, analizado sus emociones, y así saber cómo llegar más profundamente a conmoverla con aquellas palabras tan bien escogidas. Todas juntas sonaban como una melodía perfecta, le hacían vibrar junto con las rimas y los matices que emanaban del texto. En esos momentos su visión en blanco y negro se tornaba en colorida, de contornos definidos y tonos vivos, casi chillones.  

Desconocía quién lo enviaba ni por qué. Suponía que la finalidad era agradarla, pero no estaba segura, pues no sabía de nadie que pretendiera enamorarla, aunque sólo con aquel detalle y el misterio fuera suficiente.

Por la mañana del esperado día aguardaba al cartero mirando por la ventana con ansiedad, como un niño que sabe que su padre llegará con el regalo que le prometió. 

Todos y cada uno de los últimos 7 años. Pero aquel año no llegó.

Cuando ya sabía que el cartero no pasaría, apagó la luz y se fue a la cama pensando…¿Le habría pasado algo? ¿Un accidente quizás? Cualquier enfermedad podría haberle impedido enviar el poema. 

En el duermevela, entre sombras, luces, y caras conocidas, comenzó a escuchar un familiar susurro dentro de su cabeza y enseguida pudo distinguir una voz que le recitaba mientras su cuerpo se evaporaba:

No por imposible el acometido
Debes perder la esperanza
Pues aquellos que ahora te abrazan
Por ti siempre han vivido

Y en estos momentos de lucha
Aférrate a mi cuello
Que con él y todo mi cuerpo
Haré que destierres tu duda

No marches por la senda oscura
No vayas por el camino a la nada
Ven conmigo y quien te ama
Sin condición y con infinita ternura

Si aún así has de marchar
No me olvides y recuerda que aquí estuve
Los siete años que tu sueño ya ha de durar

– Parece que cada día responde mejor, ¿no es cierto, doctor?.
– He de decirle, señor, que me conmueve cómo cada diciembre, desde aquel día, le compone un poema para recitárselo al oído. No pierda las fuerzas. Es usted su vínculo con la vida. He visto casos en los que el paciente se aferra tanto a este mundo que su organismo reacciona de manera inexplicable y consigue recuperarse. Estoy convecido de que este es uno de esos casos.

Poco a poco, aquel susurro fue más claro, como si la voz emergiera de debajo del agua. Después una luz muy intensa, y un rostro familiar que le hizo darse cuenta de todo lo que ocurría en realidad.

Aquella noche

Justo al salir a escena, la última que hacía esa noche, le vio.

Los focos no le daban directamente en la cara, al no cegarle y tener la vista acostumbrada a la oscuridad pudo asegurarse. Normalmente, durante la actuación, no se fijaba en el público, pero su silueta le era familiar y por eso reparó en él.

El corazón le dio un vuelco.

¡Él mismo le había dado a entender que no podía ser!. Tantas veces que se había imaginado a su lado y después dado cuenta de que aquello era una locura, una y otra vez, y vuelta a empezar, y por fin había venido a decirle que no podía vivir sin ella. Creía estar viviendo un sueño, tenía que hacer la mejor representación de su vida.

[2 años después]

Su representante estaba exultante, el éxito de su actriz no hacía sino crecer.
– El público aplaude aún, deberías salir a saludar de nuevo
– Sí…
Los reconocimientos siempre le traían sabor agridulce; aquella noche en la que él desapareció para siempre, empezó todo.